"En el amor no hay temor. Antes el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor mira el castigo. De donde el que teme, aún no esta perfecto en el amor." 1Juan 4:18.
El Dr. Dubois, médico francés, que ayudó al ejército de su país durante la guerra, relata la experiencia de un prisionero condenado a muerte. Le vendaron los ojos y le dijeron que la arteria del brazo le sería cortada y un grupo de médicos observaría cuanto tiempo demoraría en morir.
Hicieron un torniquete en el brazo del soldado, le pasaron una navaja por la piel teniendo cuidado de no herirlo, y con una manguera diminuta dejaron escurrir agua lentamente, gota a gota en una balde colocado debajo.
Mientras eso los médicos comentaban en voz alta sobre los síntomas que iban "observando". Hablaban sobre lo débil del pulso y la palidez del rostro.
El Dr. Dubois relata, que el prisionero creyó tanto en lo que los médicos decían, que su sistema nervioso fue afectado al punto de paralizarle el corazón. La ansiedad y el miedo consiguieron matarlo.
Este puede ser un caso extremo de lo que el miedo puede hacer en la vida de una persona, pero existen millares de muertos vivos debido al miedo, andando por las calles. Es gente que no logra construir nada, paralizada por el miedo, por el temor y la ansiedad. No creció, no se desenvolvió, no sueñan, no construyen, simplemente vegetan.
Cuando el miedo y la ansiedad invaden una vida, la hacen improductiva.
El Señor Jesús relató en una ocasión una parábola que tiene que ver con la productividad. Es la parábola de los talentos. En ella uno de los hombres respondió a su maestro: "Tuve miedo, y escondí tu talento en la tierra."
El fin de esta triste vida, fue un hueco en la tierra. Hay mucha gente en este mundo que no hace otra cosa sino "huecos en la tierra". ¿Porqué no construyen alguna cosa? El miedo y la ansiedad los paralizan y los hacen improductivos.
¿Qué hacer si los temores ocultos y ansiedades íntimas perturban tu vida? En primer lugar, deja brotar tus temores; no huyas de ellos, encáralos,reconócelos y acéptalos.
Después de tener conciencia de ellos, pon tus ojos en Dios y pregúntate a ti mismo: "Si lo peor que le puede haber sucedido a Jesús (muerte en la cruz), se transformó en algo tan maravilloso como mi salvación, ¿porqué no puedo también
transformar el miedo y la ansiedad en algo lleno de significado como el deseo de luchar y vencer?"
Vive hoy. Agárrate del brazo poderoso del Padre y camina sin temor. El miedo y la ansiedad pueden molestar a alguien que no descubrió el amor maravilloso de Jesús, pero nunca a aquellos que confían en el Dios Todopoderoso.
El Dr. Dubois, médico francés, que ayudó al ejército de su país durante la guerra, relata la experiencia de un prisionero condenado a muerte. Le vendaron los ojos y le dijeron que la arteria del brazo le sería cortada y un grupo de médicos observaría cuanto tiempo demoraría en morir.
Hicieron un torniquete en el brazo del soldado, le pasaron una navaja por la piel teniendo cuidado de no herirlo, y con una manguera diminuta dejaron escurrir agua lentamente, gota a gota en una balde colocado debajo.
Mientras eso los médicos comentaban en voz alta sobre los síntomas que iban "observando". Hablaban sobre lo débil del pulso y la palidez del rostro.
El Dr. Dubois relata, que el prisionero creyó tanto en lo que los médicos decían, que su sistema nervioso fue afectado al punto de paralizarle el corazón. La ansiedad y el miedo consiguieron matarlo.
Este puede ser un caso extremo de lo que el miedo puede hacer en la vida de una persona, pero existen millares de muertos vivos debido al miedo, andando por las calles. Es gente que no logra construir nada, paralizada por el miedo, por el temor y la ansiedad. No creció, no se desenvolvió, no sueñan, no construyen, simplemente vegetan.
Cuando el miedo y la ansiedad invaden una vida, la hacen improductiva.
El Señor Jesús relató en una ocasión una parábola que tiene que ver con la productividad. Es la parábola de los talentos. En ella uno de los hombres respondió a su maestro: "Tuve miedo, y escondí tu talento en la tierra."
El fin de esta triste vida, fue un hueco en la tierra. Hay mucha gente en este mundo que no hace otra cosa sino "huecos en la tierra". ¿Porqué no construyen alguna cosa? El miedo y la ansiedad los paralizan y los hacen improductivos.
¿Qué hacer si los temores ocultos y ansiedades íntimas perturban tu vida? En primer lugar, deja brotar tus temores; no huyas de ellos, encáralos,reconócelos y acéptalos.
Después de tener conciencia de ellos, pon tus ojos en Dios y pregúntate a ti mismo: "Si lo peor que le puede haber sucedido a Jesús (muerte en la cruz), se transformó en algo tan maravilloso como mi salvación, ¿porqué no puedo también
transformar el miedo y la ansiedad en algo lleno de significado como el deseo de luchar y vencer?"
Vive hoy. Agárrate del brazo poderoso del Padre y camina sin temor. El miedo y la ansiedad pueden molestar a alguien que no descubrió el amor maravilloso de Jesús, pero nunca a aquellos que confían en el Dios Todopoderoso.